En estos tiempos en los que todos tenemos un móvil con cámara de alta resolución, en los que todos nos creemos periodistas, en los que todos nos creemos con la libertad de opinar, cada día importa menos el daño que causen tus opiniones

Durante estos últimos días he leído muchos comentarios acerca del funeral del joven fallecido en Candelaria, procedente de Guía de Isora, y cuyo entierro ha trascendido a la prensa al no guardarse las distancias de seguridad. Obviamente, no considero que esté bien, porque no lo está, pero era inevitable, y desde ya les digo que yo también lo hubiera hecho.

Es muy sencillo opinar desde la tranquilidad de tu casa sobre el dolor que padece una familia. He leído opiniones con mucho respeto, y otras con no tanto, pero qué quieren qué les diga, yo no pienso mercantilizar el dolor de una familia destrozada, y cuando hablo de familia me refiero desde sus padres, hasta su familia carnal, su pareja y su familia de corazón, el mundo del motor y sus amigos de infancia.

Familia en todos los ámbitos que no dudó en acudir a despedir a alguien que no debió irse, y para el cuál sólo he leído palabras bonitas. Y es que, si bien es cierto que cuando falleces, para todo el mundo eres bueno, en este caso debe ser cierto, pues tras de sí ha dejado una estela de dolor y sufrimiento a un innumerable número de personas que le echarán de menos cada minuto de sus días.

Por ello, y entendiendo que está mal lo que hicieron en su funeral (no guardar la distancia de seguridad y superar el aforo permitido), ¿había necesidad de que esta imagen apareciera en la prensa de la manera en que lo ha hecho?¿Había necesidad de que sus familiares aparecieran en los periódicos, y que además, tuvieran que aguantar críticas por parte de personas que sólo centraron su opinión en el estado de alarma?

Yo soy padre, y no quiero pensar lo que supone la pérdida de un hijo, o de un hermano/a, o de mi propia pareja, pero créanme si les digo que si en algún momento pasara, me importará poco o nada las normas establecidas, pues el dolor no entiende de normas, y en este caso, hablamos de un joven que no debía dejarnos tan pronto.

Ya se ha pedido perdón, ya se ha dicho por activa y pasiva que no debía haberse hecho de esa manera, pero el escarnio público al que se está sometiendo a su familia y amigos debe cesar, por su propia salud. ¡Ya está bien!

Por mi parte, todo mi apoyo a su familia, amigos y pareja.

¡Descanse en paz!, pero de verdad, que ya bastante daño están causando.

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