Hoy debía haberse producido la Embarcación de la Virgen del Carmen

El Covid19 nos ha robado mucho este año. Nos ha robado a muchos familiares, miles de personas que no están con nosotros y que han dejado un hueco irreparable en sus familias y amigos. Nos ha robado muchos negocios que han tenido que cerrar al no poder sostenerse económicamente.

Nos ha robado también muchas oportunidades, laborales o sociales que, tal vez, no vuelvan a repetirse.

Hoy, 14 de Julio, creo que la mención especial del día debe llevársela el Puerto de la Cruz, y por supuesto, nuestra queridísima Virgen del Carmen.

Puedes ser o no creyente, eso ya entra en la forma de ser y de pensar de cada uno, individualmente, pero si vas al Puerto, si quieres al Puerto, si te gusta pasear por los rincones y descubrir sus maravillosos parajes, es imprescindible que entiendas lo que significa para un portuense la Embarcación de Nuestra Señora La Virgen del Carmen.

Y es que yo, que no soy especialmente creyente, me he emocionado en más de una ocasión. Tal vez, lo he hecho por los sentimientos que afloran en su recorrido, por la propia imagen en sí cuya belleza es imponente, por la cara de las personas de la segunda juventud, que agradecen a la propia imagen alzando al cielo sus plegarias el haber conseguido tener una vida plena…

La cara de los niños que, sin terminar de entender por qué la gente llora o le grita a la imagen, se contagian de la dulzura del momento, de la belleza de ver a un pueblo unido, sin matices, porque esto es algo que sólo ella puede hacerlo. Ahí no existen partidos políticos, es un momento que el pueblo, el Puerto de La Cruz, se regala cada año, y dónde los vecinos y vecinas alzan sus vítores sin ningún tipo de doble moral: sólo importa ella.

Ver las lágrimas de quiénes ven en esa imagen un motivo de vida, de lucha, de constancia. Las miradas de aquellos que celebran estar un año más en ese lugar, en ese momento, a esa hora… y es que el Puerto de La Cruz es diferente cuando ella pasa.

El tránsito por ese muelle toma un cariz distinto, y los pasos de la Santa Madre recorriendo la calle peatonal, transitando por la Calle Perdomo, por esa Plaza del Charco que normalmente preside los aledaños del muelle, pero que en ese momento se convierte en algo tan pequeño, que uno se olvida hasta de que está allí. El momento álgido llega cuando la barca se acerca, la imagen baja por esos “callaos” que parecen aplanarse para que todo ocurra sin ningún tipo de problema… Los costaleros sacan fuerzas de dónde, tal vez, no queden demasiadas, y entre todos, los que cargan y los que al grito de “Viva la Virgen del Carmen” ejercen su fuerza en los alrededores, finalmente se obra la maravilla y Nuestra Señora vuelve a estar en el lugar que le pertenece, presidiendo el Muelle del Puerto de La Cruz.

Hoy, 14 de Julio, la Señora se pregunta ¿qué ocurre?¿Qué sucede para que no pueda salir a saludar a su gente?¿Qué está pasando ahí fuera que no escucha alboroto? Ajena, a lo que esta Pandemia miserable nos ha robado.

Hoy, el Puerto de la Cruz esta vacío, sin corazón, a pesar de que cuenta con mil lindezas, de que muchos pasearan por la Plaza de Europa, de que La Ranilla sigue llena de vida, de que La Plaza del Charco continuará disfrutando del grito de los niños jugando en el parque… Pero hoy no es igual, hoy hay un vacío palpable.

Es festivo, pero no lo parece. No hay ánimos de celebración, no hay ganas de disfrutar de un baño en esas aguas pues, pareciera que se le está usurpando el puesto a quién debía estar ahí, y no puede estar… Hoy, para muchos y muchas portuenses podría haber sido la última vez que presenciara la embarcación, pero no podrá ser. Y muchos dirán que el año que viene se hará con más fuerzas, y no es cierto, pues es imposible celebrar con más ganas un evento tan necesario, es imposible desear con más fuerzas el tener a la Santa imagen delante de nosotros, es imposible cantar con más potencia aquello de “No pasa nada, la Virgen ya está embarcada..”.

Hoy, el Puerto no es el Puerto. Mañana, todo volverá a la normalidad, pero hoy, los que sentimos el Puerto de La Cruz, tenemos un vacío en el alma que será imposible de ocupar.

¡Viva La Virgen del Carmen!

Por Jeremías Rodríguez

Director de Digital FM Radio Canarias, locutor de radio y presentador de Televisión y Eventos.

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