Oiga, que yo no digo que sea una maniobra política, pero me importa tres pimientos y un kilo de papas bonitas siempre y cuando en esta batalla gane el ciudadano, por alguna vez al menos.

El Tribunal Supremo ha llevado a cabo la mayor “cagada” de la historia de la democracia, dejando a la altura del betún su integridad moral y su credibilidad. Todo ello, porque una vez más, la justicia en España se ha rendido al poder del dinero.

El país sufre en estos momentos una catarsis emocional difícilmente explicable si no se llega a vivir. No se entiende como el máximo estamento judicial del país, es capaz de cambiar de opinión en menos de 24 horas, y todo porque seguramente han recibido presiones por parte de los poderosos.

El dinero mueve el mundo, y cambia las opiniones. Y es que resulta que, al parecer, la decisión que había tomado el Tribunal Supremo suponía una importante repercusión económica y social que no estaban dispuestos a atajar, sin embargo, el empobrecimiento de la ciudadanía a causa de las víboras bancarias, sí que se pueden sobrellevar con cierta facilidad.

Es triste que la Sociedad Española sienta, una vez más, que se ríen de ella, que los bancos no sólo no devuelven el dinero que le prestamos, sino que además, se creen con la capacidad suficiente como para conseguir presionar a todo un Tribunal Supremo.

Sin embargo, en esta ocasión, tiene toda la pinta de que se les va a acabar el chollo, toda vez que el Presidente del Gobierno de este país no ha tardado en salir al paso para atajar esta sangría mediática, y ha expuesto en la mañana de hoy, y desde La Moncloa, la intención de lanzar por Real Decreto la obligatoriedad de los bancos a pagar por lo que jamás debieron cobrar.

Sanchez da así un golpe sobre la mesa, aunque bien es cierto que debemos esperar al menos 24 horas para celebrar esta decisión, lo que tardó el TS en dar marcha atrás.

A buen seguro, no ha tardado en recibir la llamada de Ana Botín, Carlos Torres Vila o Gonzalo Gortázar, pero se espera que no le hagan cambiar de opinión por una cesta de Navidad con un 5J´s y alguna botella del mejor Whiskie.

Así las cosas, la polémica está en la calle, y no tiene pinta de que se vaya a calmar en los días venideros, pues se espera que se depuren responsabilidades al respecto de una decisión judicial que difiere mucho del sentido común que se espera del máximo estamento que pondera a la Diosa Themis.

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