La formación dirigida por Gustavo Campos nos deleitó este pasado Sábado con un concierto de altísimo nivel interpretativo y musical.

Corrían las 21 horas cuando en el Teatro de El Sauzal se hacía el silencio, con algo de retraso debido a la gestión propia de entrada al recinto, que en este caso y ante las más de 400 personas asistentes llevó su tiempo. Sin embargo, la expectación era mayúscula.

Había una mezcla de sentimientos entre el público, una mescolanza entre intriga y nervios que hicieron que los espectadores se mantuvieran vigilantes en cada momento de cuánto sucedía en torno al escenario.

Para muchos era la primera vez que disfrutaban del directo de la banda, para otros, la primera vez que lo hacían con un tal Gustavo Campos al frente, y para todos ellos, fue una sorpresa que “From Work to Song Especial X Aniversario” no arrancara sobre las tablas, sino que lo hiciera entre el patio de butacas, junto al público.

Una vez finalizada la obertura vocal inicial, ya sobre el escenario, la dulce veteranía de Conchi nos recibía con un mensaje claro: después de diez años, seguimos con la misma ilusión.

A continuación, la banda. ¡Y qué banda! Roberto Amor en las baquetas dirigió a la perfección a cinco músicos sublimes, con un talento interpretativo envidiable y que hicieron las delicias de los presentes. Su energía se transmitía a una velocidad increíble, y unidos al coro, al unísono, fueron llevándonos, tal y como diría Gustavo, “a ese lugar”.

El repertorio no podía ser más variado… Pudimos escuchar música sacra, lírica, pop rítmico con aires country y, por encima de todo, la sorpresa de la noche, una versión del “Let it be” a ritmo de reggae que nos dejó a todos con un sabor de boca realmente increíble. El listón estaba muy alto.

Sin embargo, para Gospel Shine Voices ya no había límites, y puestos a arriesgar, ¿por qué no acometer una obra tan complicada con “Raise me up”?

Pues claro que sí, y hasta allí se fueron Elena y Javi, hasta el borde del escenario para, sin tartamudear y demostrando que hay coro para rato, dejarnos a todos verdaderamente enamorados de la música.

Pero había más, la noche no había hecho más que comenzar…

Alba Serrano era una gran desconocida para muchos de los que allí se encontraban. La artista grancanaria acudía a la cita doblemente emocionada, pues no estaba sola (mostraba un precioso embarazo bajo su traje y sus botas al muslo), y no debe ser sencillo cantar a este nivel con un bebé oprimiéndote la tripa, y hasta el diafragma.

Sin embargo, Alba encandiló con su voz, y sobre todo, con un registro vocal que recorría con una facilidad pasmosa, y unas octava en el agudo que se antojan imposibles para la gran mayoría de intérpretes. Sin embargo, ella se encontraba en familia, y disfrutó como una niña pequeña. Un disfrute que se contagió al público.

Tras Alba, era el turno de Beatriz Alonso. La lagunera derrochó “buen rollo” y su disputa musical y pactada con Masu (Pta. de Gospel Shine Voices) despertó más de una sonrisa en el respetable. Hay un feeling especial, y eso se agradece y mucho.

Era el momento de dar las gracias. Sobre el escenario, muchos de los antiguos componentes de la formación, visiblemente emocionados y mostrando una añoranza que se transformaba en ternura por parte del público.

Había que continuar rompiendo esquemas, y para ello, invitó a todos los ex-componentes a cantar con ellos, pero había que añadir un poco más de “mojo” a este plato, y para ello se recurrió, nada más y nada menos, que a Kike Perdomo y la Big Band de Canarias Brass Ensamble. ¡Sencillamente brutal!

Finalizada la canción y on Bibi al micrófono, el agradecimiento y el detallito en forma de marco con foto del X Aniversario personalizada, siendo éste más especial si cabe para la figura de Ezequiel Barrios, ex-Director de la formación, y un amigo más de todos cuántos actuaron en ese escenario en la noche de ayer.

La Big Band ya se quedaría hasta el final, y la riqueza musical del espectáculo ganó muchos enteros con su presencia… Gustavo consiguió con Gospel Shine Voices algo que, hasta el momento, no se había hecho: todos actúan como solistas. Una filosofía que instauró en su primer concierto, y que a día de hoy, continúa llevando a cabo con unos resultados maravillosos.

Poco a poco, todos y cada uno de los componentes pasaron al frente, y deleitaron al público con su derroche de magia.

Llegando prácticamente al final, y tal y como uno de los componentes de la formación me lo definió, “el experimento de Gustavo”. El Teatro en silencio, cuatro solistas micrófono en mano, y de repente, “Halleluyah”. No se escuchan los altavoces murmuraba la gente, pero eso es lo que querían. Sin ayuda técnica, a viva voz, la interpretación de la mítica composición de Leonard Cohen, en versión de Pentatonix para bajar el nivel de adrenalina rumbo a la despedida… Si el cielo como recurso místico existe, debe parecerse a lo que vivimos en ese momento en la sala.

Con el final del espectáculo, se solicita el bis, y es el momento del “Faith”, mítica canción de GSV y dónde Bibi Peña se convierte en “Súper Bibi”, demostrando que su voz llega dónde ella quiera, para finalizar con una pieza algo más lenta pero interpretada magistralmente por Maife.

CONCLUSIONES

Decir que Gospel Shine Voices es un coro amateur es faltar a la verdad. Solamente si les anquilosamos en el yugo de la dedicación exclusiva y el negocio más extricto, podríamos tratarles como tal, pero si nos ceñimos a puras cualidades artistas y de espectáculo, no sólo son profesionales, sino que están rindiendo a un altísimo nivel.

El repertorio no era nada sencillo y el coro dio el “Do de pecho” para no cometer ni un sólo error durante la noche, dirigidos magistralmente por un Gustavo Campos que , sin lugar a dudas, no sólo ha puesto su firma en el espectáculo, sino que ha conseguido dejar atrás los complejos del primer concierto (perdón, perdón y perdón…) y entender que tiene en las manos un auténtico diamante, que ha sabido pulir como el mejor de los joyeros.

Son una familia y eso se nota, y es realmente su mayor valor. La calidad vocal está, pero por encima de todo eso, el amor y respeto que se profesan hacen que da igual cuál sea el resultado si son capaces de dar lo mejor que sí. Incluso cuando tal vez las circunstancias no son las más adecuadas, se hace cuánto esfuerzo haya que hacer para no perjudicar al resto. Esa solidaridad es importantísima en GSV.

En cuánto al espectáculo, ni un sólo pero. Sonido e iluminación perfectos, puesta en escena increíble y un engranaje que no dejaba margen al error. Un evento que bien pudiera llevarse a cabo en recintos de mayor repercusión o aforo, y que si se da a conocer al gran público, llenaría en cualquier lugar del mundo.

Sencillamente, felicidades.

LAS AUSENCIAS

Podría hablar de muchas personas que tenían que estar y no estaban, por diversas causas, pero me centraré en una en concreto: Rebeca.

Rebeca es parte importante de GSV, desde hace muchos años, y verla sentada en el patio de butacas, a mi lado, me destrozó el corazón. Porque lo merece, porque lo ha peleado, lo ha trabajado pero la vida no es justa, y una vez más, se volvió a demostrar.

Rebe es fundamental en esa familia, y prueba de ello es que cuándo Bibi la nombró para darle su “detalle”, no pudo evitar emocionarse. ¿Quién no? ¡Grande Rebe, pronto te volveremos a ver ahí arriba dándolo todo!

Por Jeremías Rodríguez

Director de Digital FM Radio Canarias, locutor de radio y presentador de Televisión y Eventos.

Un comentario en «Gospel Shine Voices: diez años de amor por la música»

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