Dice la Constitución Española en uno de sus múltiples ‘chistes’ que la Justicia es igual para todos.

Ayer Viernes salía a la luz la pena interpuesta por el juez a Juana Rivas, por dos delitos de sustracción de menores tras impedir que el padre sus hijos se los llevara a su país de origen, y estar más de dos meses en paradero desconocido.

5 años de prisión y 6 años sin la patria potestad de los menores ha sido lo que el juez ha considerado oportuno, y con el Código Penal ante los delitos que se imputan, parece una condena correcta, más allá de agravantes que no se han tomado en cuenta en el juicio.

El problema llega cuando comparas dicha condena con otras por delitos de mayor calado, y dónde las condenas han sido un auténtico despropósito.

El caso de La Manada es flagrante, dónde se condena a cinco sinvergüenzas por un delito mucho menor al que cometieron, con pruebas, y que están en la calle. Cinco violadores sueltos, y una víctima coaccionada y que no puede siquiera salir a la calle, porque además, ha sufrido el linchamiento mediático.

Por otro lado, los casos que atañen a la Casa Real. Urdangarín en prisión, a todo lujo, sin contacto con otros presos y además, en una prisión de mujeres. Seis años por robarnos a todos los españoles cientos de millones de euros. Y a todas estas, su mujer, Infanta para más señas, en la calle porque ‘no sabía nada’.

El Rey Emérito tampoco está libre de pecado. Las conversaciones de Corinna que han visto la luz en las últimas semanas dejan muy maltrecha su credibilidad, su honestidad y le dejan muy lejos de aquellos discursos de fin de año dónde hablaba de justicia igualitaria.

España es una país donde si eres un simple ciudadano estás perdido, pues caerá sobre ti todo el peso de la ley, pero si eres millonario, famoso y con poder, haz lo que quieras, no pasará nada…triste,pero cierto.

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