Los de Ruben Baraja salieron sin intensidad a un partido dónde el Lugo se jugaba la permanencia, y no fueron capaces de doblegar a los gallegos ni siquiera en superioridad numérica

El Club Deportivo jugaba hoy una nueva final. Los del “Pipo” Baraja eran conocedores que si ganaban seguirían con opciones de clasificarse para los play-off en la última jornada del lunes, pero si perdían, estaría todo vendido.

Sin embargo, y a pesar de tener muy clara dicha premisa, entraron al campo sin intensidad, sin velocidad, carentes de esa fuerza necesaria para jugar las grandes citas.

Una buena jugada del equipo gallego, mal defendida por los tinerfeños, propició que las cosas se pusieran aún más cuesta arriba en el minuto 53 de partido, tras una primera parte insulsa y dónde los locales no fueron capaces de dominar el balón más de 15 minutos. Herrera finalizaba raso al palo contrario a Ortolá, y convertía el partido en una auténtica hazaña para los blanquiazules.

Sin embargo, el árbitro decidió echar una mano a los nuestros (compensando lo que nos quitaron en Alcorcón), y expulsó a Seoane tras una entrada a Alex Muñoz que bien podría haberse quedado en amarilla.

Con diez jugadores, el Lugo replegó filas y el Tenerife se vino arriba. La entrada de Suso y Elliot ayudaron a dar velocidad a las bandas, y de un pase del ex del Güimar llegaba el gol de Luis Milla, que puso la puntera lo suficiente como para arrojar el balón al fondo de la red.

El Tenerife dominaba, llegaba y pudo marcar el segundo con un remate de Suso que se fue al travesaño.

Sin embargo, bien dice el dicho que quién perdona termina perdiendo, y en la última jugada del encuentro, y tras uno de los tantos errores de Javi Muñoz, perdió el balón en zona de tres cuartos, el lugo se vino a la contra Hacen batió a Ortolá.

Se acabó el sueño de ascenso para el CD Tenerife, que tendrá que conformarse con la mitad de la tabla, algo que en Diciembre nos hubiera parecido bien pero que, ahora, nos sabe a poco.

Deja un comentario