No son buenos tiempos para el sector artístico en nuestro país, que se ha visto ninguneado tanto por el Gobierno Central como por los distintos Gobiernos Autonómicos

¡Cuánto bien ha hecho la cultura en nuestro país para que se les deje morir de esta manera! Durante la cuarentena, disfrutamos de conciertos gratuitos, de obras de teatro, de poetas, de artistas de toda índole que, desde su hogar, se encargaron de amenizarnos las tardes a través de las redes sociales. Sin embargo, ahora, el Gobierno les está dejando morir.

La situación es crítica, y el error fundamental de los dirigentes es el no llegar a entender cómo se hacen las cosas en el ámbito cultural.

Tanto el Gobierno de España como el Gobierno de Canarias han actuado con una preocupante vara de medir, pues no han tenido valor para que los medios de transporte aéreos y marítimos cumplan de manera férrea con las normas, pero sin embargo, no han tenido rubor alguno para impedir la celebración de espectáculos culturales dónde era mucho más sencillo impedir el contagio.

Las imágenes que hemos visto en las distintas redes sociales en las cuales el aforo no se ha visto limitado en los viajes en avión y barco, distan mucho de la cancelación de espectáculos en lugares dónde bien podrían haberse producido aún con un aforo limitado. El problema está en que las aerolíneas y las navieras satisfacen unos impuestos importantes, que compensan el “riesgo” y les proporciona, en vista de las imágenes, una cierta inmunidad.

Es deprimente, pues además, hemos visto como lugares con mucha solera han cerrado sus puertas definitivamente en todo el país, y otros, están aguantando a duras penas, pues no les han dado una sola alternativa, sencillamente les dicen que NO pueden abrir.

Y es que es totalmente lógico, a vistas del gobierno de turno, que las discotecas o pubs estén cerrados, porque creen que así los jóvenes dejarán de salir. Al contrario, están haciendo botellones incontrolados dónde el virus, en caso de estar, se propagar a su libre albedrío, mientras que si estuvieran disfrutando de sus noches en los locales, el distanciamiento y las condiciones higiénicas estarían garantizadas.

Si eres de los que ha visto imágenes en locales dónde éstas no se cumplen, pues en todo rebaño hay una oveja negra, pero por lo menos con los que yo he podido hablar, les aseguro que están muy concienciados y su preocupación por la salud de sus clientes es absoluta.

Dicho esto, además se han suspendido conciertos (que se podrían haber celebrado con distanciamiento), obras de teatro, actuaciones humoristicas…Pero sí se permiten las manifestaciones, previa solicitud de permiso. ¿Alguien me lo explica?

Se permite que los niños estén en muchos parques como sardinas en lata, que las playas estén abarrotadas, que las piscinas estén a tope, pero la cultura…No, eso no.

Seguramente en las playas se están cumpliendo las normas, pues confío en el civísmo de la ciudadanía, por supuesto, al igual que en piscinas y parques, pero ¿no se puede hacer lo mismo en los actos culturales? Me apena que compañeros artistas lleven sin facturar siete meses, y que además, nadie les de opciones en breve para que puedan hacerlo…¿De qué comen? Sin embargo, los impuestos sí tienen que seguir pagándolos.

Es triste, pero produce una desazón y una impotencia insólita, pues no hay nada más “jodido” que querer trabajar y no poder hacerlo…Ojalá pronto, todo vuelva a una nueva normalidad dónde la cultura sea valorada como se merece.

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